jueves, 13 de septiembre de 2012

Los gayumbos de Peter Abelardo = Camisetacas prepuciomodernas, Yeah!

Además de cualquier problemática existenciaria que aboga por dilucidar el sentido del todo en razón de lo manifestado, Rubencilla Torres considera que existe todavía una plétora de interrogantes sobre un asunto preeminente, cuya solución pondría en la misma tabla un filete de hígado, a Gordo Pu, a Martin Heidegger y al admirado Batu: 

¿Qué fue de la basta colección de calzoncillos (en torno a los 3467) de la cual disponía el gran Pedro Abelardo?; ¿Acaso tuvo la desfachatez de usarlos en su sentido convencional aún careciendo de miembro?; ¿Es cierto, también, eso de que ahogó al castrador Fulberto tras obligarle a tragar cuatro ejemplares cagados?

Existen multitud de referencias que nos muestran a un Abelardo afanoso por lograr que el calzoncillo se pusiera de moda como gorro, y muchos hablan de sus paseos matutinos con cuatro ejemplares colgando de sus orejas. 

Pero sin ningún ápice de duda, la creciente moda de camisetas al puro estilo Peter Abelardo que abunda en Toulouse (vease imagen), se basan en otro intento fallido de nuestro héroe por consagrar su vasta colección de ropa interior otrora inútil.

Por el amor a Eloísa se quedo sin rabo, pero nos dejó estas opulentas camisetacas: tan solo un ser omnipotente como Dios o Ishvara puede medir, o tal vez ni siquiera, lo afortunada que es la humanidad con semejante legado...

Dedicado a Pedro Abelardo, que no tenía poya pero nos apoya.

Rubencilla Torres, en pos de la integridad total!

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