En su obra póstuma -aunque luego se demostró que no estaba muerto- Retórica de la erótica y cumbia, el pensador/charcutero Mole New se nos presenta como fidedigno taxónomo de uno de los géneros más injustamente olvidados de la historia del cine: el llamado porno negro. Películas low cost o che cost en las que la iluminación no existe (pensemos en la luz, símbolo que desde Platón a Hermanos Elviro Electricistas S.A. se ha erigido como símbolo legitimador del estatus machista). En estos films la pantalla se mantiene en una irreductible oscuridad durante todo el metraje. No se ve absolutamente nada. El audio emerge entonces con su enorme poder representacional. Breves diálogos introductorios ejemplificadores del mezquino cortejo que nos impone la cultura del "yo soy lo que compro, tú eres lo que tu madre dice que eres" hicieron al espectador masculino revolverse en sus butacas en las clandestinas sesiones que abundaron a finales de los años 90.
Una de las escenas más tórridas de Without ligth
Ah, ah. Sí, sigue. La cuestión fundamental que plantea este cine es si nos creemos o no que en el fondo de la oscuridad está sucediendo lo que el audio sugiere que está sucediendo. ¿Aceptamos la narratividad que nos propone? ¿Asumimos la verdad, siempre dentro de los códigos de la ficción, del ayuntamiento carnal?
"Pocas cosas hacen tanto daño al humanismo como este tipo de interpretaciones del relato platónico"
INDEX PELICULORUM PROIBITORUM
- Sudo de noche (Rocco Varela, 1998)
- Cositas picantes (Francis de Lucía, 1999)
- Itifálicos vesánicos (Manja Cows, 2000)
- Climaterio en la hierba (Tomatito Berman, 2020)
- Without light (Little Querube Yon, 1500 a. C.)
- Furia en las huevas (Picantuelo McKein, 1945)
- Il caprone della minchia di pietra (Bucco Nero, 1988)
Rubencilla Torres rasgando el velo de Maya de la prepuciomodernidad melancólica, ¿numinosa? y gorda.
Terrorismo semántico, sí, patatero

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